Uno de los pocos ríos navegables de España, el Guadalquivir, nombre proveniente del árabe al-Wadi al-Kibir (que significa río grande), ofrece un recorrido tranquilo y agradable por sus aguas des de la ciudad de Sevilla la hasta desembocadura cercana a Sanlúcar de Barrameda. Durante el viaje se pueden contemplar los preciosos paisajes con cultivos arroceros, marismas repletos de todo tipo de aves y bellos espacios del Parque Nacional del Coto de Doñana.
Salida de Sevilla
El viaje se inicia pronto por la mañana en el centro de Sevilla, la ciudad de la Giralda, las tapas y la Exposición Universal de 1992. El embarcadero se encuentra junto a la famosa Torre del Oro. Después del desayuno, el visitante se dirige a la Torre des de donde un crucero lo lleva Guadalquivir abajo pasando por pueblos como Gelves, Cória del río o Puebla del río. Vale la pena disfrutar del río que Cristóbal Colón navegó para anunciar su descubrimiento y que posteriormente sirvió como centro de acogida de las maravillas que llegaban del Nuevo Mundo.
Llegada a Sanlúcar
Al cabo de aproximadamente unas cinco horas se llega a la desembocadura del Guadalquivir situada entre la población de Sanlúcar de Barrameda y el Coto de Doñana. El viaje de ida se acaba justo al mediodía, el momento ideal para disfrutar de Sanlúcar, población con una gran tradición gastronómica. Pescaditos, langostinos, calamares, sepia… en Sanlúcar se pueden encontrar todo tipo de tapas con aroma marino, además de la más exquisita “Manzanilla”. Después de una también tradicional siesta, la tarde se dedica la visita de Sanlúcar, en la que cabe destacar el Castillo de Santiago del siglo XV, el museo de la Manzanilla, las interesantes visitas a las Bodegas, y el centro de interpretación del Cadiz mitológico.
De vuelta a Sevilla
Sobre las siete de la tarde se sale des de Sanlúcar hacia Sevilla otra vez. Una hora ideal para contemplar la puesta de sol entre las marismas. Por las aguas relajadas del Guadalquivir llegamos otra vez a la capital andaluza después de disfrutar de un intenso día por el río.
Foto: Mikael Damkier – Fotolia
El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, creado en 1918, uno de los más antiguos de el estado, está situado mayoritariamente en la provincia de Aragón. Ordesa es uno de los rincones naturales más bonitos, y desconocidos, de la Península Ibérica. Sus innumerables paseos, caminos y largas rutas llevan al visitante a recorrer parajes maravillosos que desembocan en preciosos lagos, espectaculares cascadas y montañas poco transitadas. La riqueza natural, tanto animal como vegetal, del Parque es indudable, en Ordesa podemos cruzarnos con rebecos, corzos, nutrias, quebrantahuesos, buitres, alimoches e incluso, si tenemos mucha suerte, con osos pardos.
Los parques de atracciones son el viaje en familia más entretenido que gusta a los más pequeños de la casa, y no tan pequeños. Muchos niños sueñan con vivir eternamente en un parque de atracciones. La diversión sin límites que se encierra en el recinto llevan a muchos niños a atosigar a sus padres para que se planee un viaje en familia y pasar un día, o varios días, subidos a la montaña rusa, montados en los parachoques, haciendo diana para conseguir el mejor peluche o comiendo nubes de algodón y manzanas asadas.
El Caribe es uno de los destinos turísticos favoritos para toda la población. Cada año recibe visitantes de todos los lugares del mundo, lo cual le da una gran fama internacional.
Cruceros por el Mediterráneo por trescientos euros, un viaje a las Maldivas por mil o a Costa Rica por seiscientos no es una utopía, es posible si se aprovechan las ofertas de última hora que lanzan las mayoristas de viajes cuando no han cubierto sus plazas. Viajar barato se ha convertido en una de las condiciones principales a la hora de planificar las vacaciones. Los viajes de última hora permiten ahorrar hasta un 40% sobre el precio habitual del paquete vacacional.
La oferta de seguros que existe actualmente en el mercado ofrece opciones que cubren las necesidades de cualquier usuario, llegando incluso a la personalización del producto en el caso de algunas compañías aseguradoras. Cualquier ciudadano que disponga de un vehículo, sea del tipo que sea, deberá contratar un seguro para el mismo y el mercado de seguros de automóviles se constituye como uno de los más variados. El cliente cuenta con diversas posibilidades: puede hacerlo desde casa, simplemente navegando por Internet y utilizando comparadores de seguros de automóviles que mostrarán las coberturas y precios disponibles en diferentes aseguradoras o, bien, de una forma más tradicional: acudiendo a diversas oficinas y eligiendo el producto que más le interesa. Sea como sea, la posibilidad de contratar un seguro a un precio asequible es posible.
Sudamérica tiene rutas apasionantes para recorrerlas en automóvil, la diversidad geográfica y climatológica, hacen que se trate de un viaje inolvidable. Si bien se puede recorrer en un coche propio, conviene diseñar más bien en rutas, y pensar el alquiler del automóvil según tales rutas. Tanto por las características del automóvil y su conveniencia para tal o cual carretera, como también por las condiciones de seguros y otros permisos asociados.
Hoy en día los hoteles pueden ofrecer mucho más que una cómoda estadía. La relajación a través de los masajes y terapias especializadas son su nueva carta de presentación. Las prisas de estos tiempos han convertido nuestras vidas en una constante carrera, y aunque el sueño proporciona un buen descanso, podría no ser suficiente para relajarse por completo y mantener así el buen funcionamiento del organismo y de la mente.
Las Baleares esconden una serie de riquezas que el visitante sólo puede llegar a explorar dedicando un buen tiempo de visita a recorrer algunas de las maravillas de las islas. Por tal razón, el alquiler de coches resulta una opción interesante; pues permite moverse con libertad, y en algún caso abaratar costos en relación a los tours locales. A continuación se proponen algunas rutas en la isla de Mallorca, que se pueden realizar en coche.
¿Quién dice que Madrid no tiene playas? Las hay, aunque no de agua salada, pero aún así son perfectas para disfrutar del agua, el viento y de una gran diversidad de actividades. Se trata de los lagos, pantanos o embalses cercanos a la capital española, que se han convertido gracias a las comodidades y los diferentes servicios en un paraíso para los fines de semana de los madrileños.