La industria musical, como toda industria se adapta a las condiciones económicas y sociales. La industria discográfica, en el actual contexto, cede ante otras formas de difusión y comercialización musical, donde destacan conciertos y festivales. Uno de los más importantes es el FIB, Festival internacional de Benicàssim, en Castellón.
Evolución de la industria musical
Es un hecho que la industria de la música ha experimentado cambios importantes en la última década. La aparición de nuevos medios de difusión y el soporte digital, han presentado desafíos totalmente nuevos a la difusión y comercialización musical. En este contexto, la comercialización discográfica que durante el siglo XX fue el gran soporte de la industria, poco a poco pasa a un segundo plano.
En cierto sentido retorna el formato más antiguo del oficio musical: La música en vivo. Si el gran negocio musical a partir de la década de los 70 fue la venta de discos. Hoy parece ser que los conciertos, de distinta escala, vuelven a posicionarse como uno de los elementos claves para el desarrollo musical de los artistas. Mucho más que la venta de discos, los conciertos y festivales han entregado un nuevo dinamismo a la industria y han permitido que el oficio de músico sobreviva, incluso a las actuales transformaciones.
Los festivales
Entre los conciertos, los festivales ocupan un lugar de la mayor importancia; pues se transformaron en una ventana de visibilidad de artistas. Pero además, porque permite un tipo de interacción con el público que renueva el consumo de la música en vivo. Asunto de vital importancia para artistas y para la creación musical en general.
Entre los actuales festivales destaca el FIB, El Festival Internacional de Benicàssim en Castellón, que revive en una versión más sofisticada los antiguos festivales de rock que inmortalizaron al siglo XX. De este modo la Costa Azahar, reúne año a año, más de una treintena de bandas venidas desde los más distintos lugares del planeta. Una fiesta de rock y juventud.
Foto: Wendy Kaveney – Fotolia